sábado, 9 de febrero de 2013

Espirales en el tiempo

Algo que escribí hace ya un tiempo a petición de alguien que, desgraciadamente, no supo mantener su palabra respecto a nada. Sin embargo, de todo se saca algo bueno, y en este caso, creo que se puede decir eso de este escrito. Críticas y opiniones son bienvenidas por igual.


ESPIRALES EN EL TIEMPO


Tic...Tac........Tic..............Tac
Como un reloj que se queda sin pila, veía como la luz de sus ojos se desvanecía. Como un reloj cuyas manillas se van deteniendo, veía como la fuerza de tus brazos ya no podía arroparme. Como un reloj cuyos engranajes han sucumbido ante el tiempo, veía como tu sonrisa sucumbía también.

Nunca pensé que el tiempo sería un compañero tan cruel. Nunca creí que tú, la fuerza que me había levantado tantas veces al caer, pudiese, algún día, perder ante él.
Me da miedo mirar atrás y pensar que aquellos tiempos un día, no volverán. Me da miedo mirar atrás y pensar que todos aquellos recuerdos un día, se perderán. Me da miedo pensar que, un día, tu ya no estarás.

Hay tantas cosas por decir y queda tan poca arena en el reloj. Nunca te dije lo que significabas para mí. Nunca te dije las cosas que lamentaba no haber hecho.

Tu, sangre de mi sangre, vida de mi vida, ancestro. Tu, amigo, padre, hermano, pero sobretodo, tú, abuelo. El sabio, aquel que cuando me equivoco cura mi error con una sonrisa. El pícaro, aquel que siempre me quita el último mordisco. El benevolente, aquel que cuando todos me dan la espalda me ofrece sus brazos cargados de perdón. Pero sobretodo, el verdadero, el real, aquel que día tras día demuestra ser el más fiel compañero de batallas, un narrador de historias, una fuente de saber.

No soporto pensar que tu reloj, como todos los que has cuidado, reparado y montado, tendrá que ver como sus agujas pierden su vida. No soporto pensar que ya no se le podrá dar más cuerda.
Miro al cielo buscando una respuesta. Miro al mar suplicándole una solución. Miro a la tierra, a los árboles, a los animales, a las estrellas, a la luna y al sol ansiando desesperada encontrar un final que sea un comienzo.

Maldigo a la energía. Maldigo al bien y al mal. Maldigo a la vida y a la muerte, al sonido y al silencio, pero, a quien más maldigo es a mí.
Me maldigo por no haber heredado toda tu fuerza. Me maldigo por no haber heredado toda tu bondad. Me maldigo por no haber heredado toda tu templanza. Me maldigo por el miedo a no saber si soy lo que quisiste que fuese.

Clamo a los dioses de todas las religiones habidas y por haber que si de verdad están ahí, se muestren y tomen tu sitio. Cobardes, desgraciados, mentirosos. Callan como el cobarde que lanza la piedra y esconde la mano...pero tengo que rendirme ante la impotencia. Todo reloj se queda sin arena. Toda manecilla se queda sin cuerda que la ayude a moverse. Todo ojo termina perdiendo su luz.

Y cuando las lágrimas empiezan a desbordar mis ojos, a quemar mi rostro. Cuando la sangre hace arder de pena y angustia mi corazón, un débil ruido retumba en cada fibra de mi ser.

Tic............Tac.......Tic....Tac...Tic...Tac

Y te siento, no ante mí, no sobre mí, sino dentro de mí. Tu fuego mueve las calderas de mi cuerpo. Tu luz ilumina los espejos de mi alma. Tu reloj vivirá en mí hasta el fin de mi tiempo, hasta el fin de los tiempos.

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